atletismo y muchas más cosas

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sábado, 14 de mayo de 2016

Cuando ganar significa mucho más

Ya estamos de vuelta, o al menos sumando y sumando; sin percances y con muchas ganas, que si cabe es lo que más importa. Después de estos meses tan reacia a competir he recuperado ese espíritu de lucha e ilusión por las carreras. Tras quedar segunda en el 10k del Rock’n’Roll Madrid volví a Burgos con la mente muy positiva y en estos doce últimos días me he calzado mis Adidas Adios Boost y he podido hacerme con dos victorias en casa: el día 30 de abril fue en la “Clásica de los Buitres” y el pasado sábado 7 de mayo en la Nocturna de Modúbar. Novata en ambas carreras, disfruté mucho del ambiente, de la gente que animaba y de las sensaciones “metida en faena” de competición.

     


En la “Clásica de los Buitres” predominó el aire. La ida hasta el pequeño pueblo de Ura fue muy cómoda: los chicos remolonearon bastante y me vi en el grupo de los 15 primeros hasta el km3, ya que salieron a un ritmo de 3,40. Luego, como no podía ser de otra manera, se pusieron a tirar y ya nos fuimos separando en grupos de dos o tres. El perfil era muy ondulante y se mezclaba el falso llano con las subidas “sentidas” y alguna que otra “subida engañosa”. Pero yo ahora disfruto bastante subiendo y bajando, mis piernas se llevan bien con esos contrastes gracias a los entrenos que ahora hago por los montes cercanos a mi casa. La vuelta de Ura, hasta la meta en Puentedura, fue algo más lenta por el fuerte viento, pero a la vez te ibas cruzando con el resto de corredores que todavía iban y te saludaban y animaban, haciéndolo más ameno. Eché varias veces la vista atrás, pero no acababa de ver demasiado cerca a mis rivales, así que aproveché a relajar un poco el ritmo y disfrutar la llegada hasta la meta con la gran cantidad de público que animaba con sus palmas y gritos de ánimo.




Seis días de por medio, con buenos entrenamientos y muchos kilómetros en las piernas, y llegamos a la esperada V Nocturna de Modúbar de la Emparedada. La verdad es que llegaba algo cansada y ese día se me hizo superlargo: todo un sábado esperando a ponerte las zapatillas y correr a las 22:45. Fue bastante raro. Esa misma mañana solté 30' por la mañana y de ahí fuimos a recoger nuestros dorsales. Impresionante la organización de esta carrera que año tras año ha ido creciendo y consolidándose de manera magnífica. Menudo ambientazo que había, con un perfecto orden para la recogida del dorsal y con bizcochos a la entrada del Museo de la Evolución como recibimiento. De ahí nos fuimos a almorzar al Restaurante Zatorre, uno de los que me hace más fácil esto del atletismo y me ayuda un montón. Ni que decir tiene que cuando paséis por Burgos los de fuera y los burgaleses queráis disfrutar de buena cocina, allí debéis de ir. Un rato de risas y bromas y para casa a comer, pasear a las perras, sofá y peli... y en todo momento ese gusanillo en la tripa de que tocaba carrera. Y por fin con la puesta de sol... ¡a ponerse el dorsal!

Sin alguna duda, para mí la Nocturna de Modubar es una carrera especial, una auténtica fiesta, gente animando en la salida y primeros kilómetros en Burgos, bailando en el calentamiento, un impresionante número de voluntarios ayudando, charangas poniendo la nota musical en varios tramos... Y sumado a ello la oportunidad de correr en medio de la naturaleza en el silencio de la noche con el sonido de tus zancadas y la respiración como compañeros. Indescriptible. A las 22.00 salían los participantes de la modalidad canicross. Corredores y senderistas 45 minutos más tarde. Antes del pistoletazo de salida me dio tiempo a saludarme a muchos “compañeros de las zapatillas” que aún no había visto desde mi vuelta.



La carrera fue estupenda des principio a fin. Yo iba preocupada por el dichoso frontal, si se me movería o molestaría... Nada, de nada. No tuve problemas y además siempre fui con varios chicos que también me servían de guía y “alumbrado extra”. Los 9kms primeros, hasta que pasamos el túnel, íbamos en subida tendida. Así que el ver los parciales algo más lentos que en llano se hacían “a gusto” ya que para nada había sensación de cansancio. Es más, en mi caso iba cómoda. La gravilla del camino no dejaba correr como en asfalto (como es lógico), pero siendo sinceros el camino estaba muy bien, incluso con las lluvias que habían caído en los últimos días. De hecho, apenas vi 4 ó 5 charcos contados. El paso por el túnel fue una mezcla de sensaciones extrañas y sonrisas. Había un grupo de animación a la salida y estratégicamente tenían colocado un equipo de megafonía por el cual se oía el silbar de una locomotora de tren y pensabas “anda que si viniera el tren de verdad”… jajjaaja! Muy muy logrado.

Tras salir del túnel comenzamos a bajar progresivamente, así que esos kilómetros ya los haces súper “ligero de ritmo” y apretando un poco si vas bien, claro, y no has gastado tus fuerzas antes. Marcas los kms mucho más rápido y además coges, como en mi caso, a algunos chicos, lo que hace que te resulte más corto y satisfactorio lo que queda de carrera. Casi sin darme cuenta estaba en los alrededores del pabellón de Modubar, donde finalizaba la carrera. Mucha gente animando a la llegada, que además había estado en tramos del recorrido (que lo primero que pensé fue “menuda maña que se han dado”) y entré en meta de lo más feliz. Por lo genial que me había encontrado en carrera, porque mis sensaciones habían sido fenomenales, porque aún no estando en los ritmos de antes sí que he recuperado fondo y sobre todo las ganas de competir y superarme.



Con Adri esperándome en meta (cargado con mochila y demás cosas), esperamos a que llegaran poco después los demás Jabatos que corrían, todos ellos con una notable actuación: Alberto, Antonio, Rubén, “Gorra”, Andrés... Ellos sí que son unos cracs.

Para empezar bien la madrugada menudo avituallamiento nos tenían preparado en el polideportivo, además con muchos familiares en las gradas recibiéndonos. Recuperar fuerzas, charlas y risas con amigos, entrega de premios y fotos variadas y todos para Burgos a dormir.



Un placer poder correr en casa y deseando que llegue el año que viene para repetir esta experiencia. Este mes de mayo hemos empezado dando guerra y espero seguir en esta línea, aunque sólo sea para agradecer a los que me aguantan y animan a diario y a los que no tengo cerca como Jesús y José pero que con un par de conversaciones con ellos hacen que me distraiga, me divierta y me recargué de energía.


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